Soy Fundador y CEO de INUSUAL. Empezamos en Barcelona en 1997 como una comunidad de profesionales innovadores. Hoy somos una empresa global de servicios de innovación que ayuda a personas y organizaciones a alcanzar su máximo potencial. Creemos que las organizaciones ya no necesitan Recursos Humanos, si no Humanos con Recursos.

Nuestro trabajo es ayudar a personas y organizaciones a alcanzar su máximo potencial, aprovechando su pasado, liderando su presente y creando su futuro.

Impulsamos la cultura y comportamiento innovador de nuestros clientes animando la colaboración, fomentando la creatividad, generando productividad e inspirando la innovación.

Nuestros servicios:

  • Evaluación y certificación de la capacidad innovadora.
  • Asesoria estratégica para una cultura de la innovación.
  • Coaching y entrenamiento de equipos para el cambio.
  • Insourcing de equipos para proyectos de innovación.
Cuenta conmigo si necesitas ayuda con cualquiera de estos temas: creatividad organizacional, pensamiento innovador, cultura innovadora, liderazgo creativo, innovación creativa, actitud creativa, espacios colaborativos, espacios de co-creación, espacios creativos, rediseño de espacios de trabajo, rediseño de oficinas, adecuación de espacios colaborativos, design thinking, simplexity thinking, service design, service innovation, human-centric innovation, customer centric innovation, customer centricity, customer experience management, user experience, experience innovation, experience design, interaction design, emotional design.
A lo largo de estos últimos veinte años, he tenido la suerte de trabajar en proyectos donde ha sido clave aplicar la creatividad y la innovación al desarrollo profesional y organizacional. He trabajado con marcas excepcionales como Affinity Petcare, Adobe, Starbucks, Vips, Ginos, Fridays,  CaixaBank, BancSabadell, AXA Assistance, Assistència Sanitària, Catalana Occidente, Danone, Almirall, Bayer, Sanofi, Ferrer, Roche, ESADE, Ajuntament de Barcelona, SEAT, pwc, RACC, Gas Natural Fenosa, GSMA, Puig, Estée Lauder, Tommy Hilfiger, Donna Karan, Clinique, UOC, Symantec, Microsoft, Autodesk y HP.

Hace unos años me decidí a escribir el libro ‘Estrategia Digital‘ (Editorial Deusto) que trata sobre cuáles son los factores críticos del éxito de una empresa en Internet. Ya va por su octava edición.

He dado clases de marketing  y diseño de experiencias en ESIC-ICEMD, en UAB, EINA y en UPF. He participado en conferencias en IESE, ESADE, EADA, cámaras de comercio, patronales, colegios y gremios profesionales, etc

Soy Miembro de la International Academy of Digital Arts and Sciences, Official Ambassador de los Webby Awards en España y de “Lovie Awards” en Europa. He sido jurado en los Premios ImánNewYork FestivalsLausEl Sol y Art Art Directors Club of Europe.

No obstante, creo que el verdadero jurado de nuestro trabajo son los clientes. Si un trabajo no funciona, no puede ser bueno, aunque gane muchos premios. Creo que el mejor reconocimiento que puede conseguir en un proyecto es que el cliente te mire a los ojos y te diga: el proyecto ha sido un éxito ¡buen trabajo!

Para ver un resumen de algunas apariciones en los medios y material relacionado, puedes acceder aquí.

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Innovación creativa y talento "inusual"

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El post de hoy va dedicado a la gestión del talento gracias a la invitación que recibimos de nuestros amigos de Foxize School para participar, (junto con una excelente selección de profesionales a los que admiramos) en su recién anunciado ebook gratuitos que lleva por título “ La gestión del talento en la era digital.”

Como sabéis los que nos seguís habitualmente, nosotros no hablamos normalmente de digital porque pensamos que es la excusa para cambiar la organización, pero sí que hablamos de talento y de competencias de innovación creativa.

En INUSUAL creemos que las mejores empresas son las que saben aprovechar el máximo potencial creativo de sus equipos, nuestro trabajo es ayudarles a conseguirlo.

Por otra parte, siempre que Foxize nos invita, aceptamos y esta es nuestra participación en el ebook que os invitamos a descargar gratuitamente desde aquí.

¿Qué entendemos por innovación creativa?

La innovación creativa, es un nuevo concepto surgido de la intersección entre creatividad e innovación. Y es que, si bien toda innovación requiere una dosis de creatividad, no todas ellas pueden ser categorizadas con la etiqueta ‘creativa’. Vienen a ser ‘más de lo mismo’, no aportan valor emocional al cliente y por tanto no aprovechan la oportunidad de ganar su preferencia, entusiasmo y recomendación de éste en su propio entorno social. El hecho de que los consumidores se hayan convertido en usuarios de entornos digitales, genera a las organizaciones la necesidad de crear nuevos modelos y entornos de relación con los que vincular emocionalmente a empleados, clientes, y beneficios.

La clave hoy, ya no es la elocuencia del mensaje de la marca, sino su generosidad y capacidad de conectar afectivamente y ganarse la preferencia de las personas con las que se relaciona (consumidores, clientes, empleados, colaboradores, etc).

Para conseguir esto, hay que innovar en la creatividad con la que comunicamos y prestamos el servicio, que es la fase natural donde las personas experimentan la calidad de la relación -y por tanto- tenemos la oportunidad de ganarnos su preferencia, entusiasmo y recomendación a sus conocidos, amigos y familiares. Como dice Michael Schrage, la innovación no es lo que hacen los innovadores, sino lo que los consumidores y clientes adoptan y utilizan realmente.

En la innovación creativa, la tecnología, el proceso previo, el análisis, los estudios, no son relevantes a menos que consigamos que el cliente o usuario final, se enamore literalmente de aquello que pretendemos llamar innovación. Es la experiencia del cliente final lo que importa. Lo que hace que esa innovación sea percibida como creativa es que el cliente perciba la ‘magia’ y el valor de lo nuevo y sienta el deseo de tenerlo, usarlo y recomendarlo.

Pero también es cierto, que la creatividad en sí misma, no es garantía de una innovación exitosa, como bien dice Joan Costa, el problema de la creatividad no es la capacidad de producir cien ideas originales, sino saber cuál es la mejor. Con lo cual, para que la innovación creativa sea posible, debemos diluir las capas de marketing, comunicación y experiencia en el propio proceso de creación del nuevo producto o servicio y ésto, en muchas ocasiones, no sucede.

En muchas ocasiones la fase de comunicación y diseño del servicio, son simplemente substituidas por la publicidad basada en la persuasión y la comunicación de masas, cada vez, menos efectiva, y menos deseada. Esta antigua disciplina que ha dado tantos éxitos en el pasado, tiene ahora el gran reto de adaptarse a esta nueva realidad, donde es el usuario quien manda, y la marca quien se adapta a sus deseos y preferencias. Así, por medio del “diseño de experiencias” placenteras y memorables se establece un vínculo emocional marca-consumidor que trasciende a la mera relación comercial y adquiere dimensiones afectivas…

De consumidores a usuarios digitales

Este cambio de paradigma convierte a los consumidores en usuarios de sistemas interactivos y genera la aparición de nuevos conceptos como la “Experiencia de Usuario” o “UX (user experience)“.

Como consecuencia de esto, las marcas se dan cuenta que la nueva relación con los consumidores de siempre, es ahora también digital, por lo que condiciona el resto de canales tradicionales y puntos de contacto físicos, dando lugar así a la necesidad de gestionar la “Experiencia del Cliente“, o “CX (Customer Experience)“.

Nuevas disciplinas profesionales

A partir de aquí, aparecen disciplinas profesionales como el “Social CRM“, una evolución del ya clásico “CRM (Customer Relationship Management)”, o ”CEM (Customer Experience Management)”. El diseño de servicios, con el que las empresas pueden generar y reproducir experiencias memorables para sus usuarios en cualquier momento, en cualquier lugar y desde cualquier punto de contacto, es una de las áreas que están experimentando mayor demanda de profesionales cualificados.

Hay mucha gente que piensa que la creatividad tiene sólo que ver con la originalidad artística. Eso hace que a menudo cuando se habla de organizaciones creativas, la gente piense en empresas dedicadas a las artes, el marketing, la publicidad. Suena raro pensar que una organización creativa puede ser cualquier empresa, pero es la verdad.

De hecho, las empresas usan la creatividad en la medida en que las personas lo hacen, las empresas en sí, no son creativas, lo son las personas que trabajan en ellas. Una empresa es tan creativa como su propia gente.

El problema es que en muchas ocasiones esa gente “desconecta” su lado creativo cuando entra por la puerta de la empresa. Saben que “van a trabajar” y que no se les valora por sus ideas, sino por lo que dice en su contrato o por lo que se rige su sueldo o bonus…

Incluso me he encontrado casos en los que la gente adopta la actitud “si quieren mi creatividad, que la paguen” ¿hay algún síntoma peor de la desafección entre empresa y empleado?

Nadie niega que en la actual economía del conocimiento la creatividad es más importante que nunca. Pero aún hay muchas empresas que matan la creatividad con su forma de gestionar. Directivos que aplastan (hasta sin querer) la motivación de sus empleados. La que se trae ya de casa. “La gente intenta aportar durante un tiempo, especialmente cuando empieza, pero al poco tiempo se da cuenta de que no sirve de nada y empieza a pasar de todo” me confesaba una persona un día.

Los directivos en general no se cargan la creatividad a propósito. Pero la acaban minando en su búsqueda del mando y control, de la productividad, de la eficiencia. El problema es que, preocupados por el corto plazo, acaban erosionando el medio y largo.

Pero todo buen directivo sabe que si no fomenta la creatividad en su equipo, éste acabará haciendo sólo aquello que se le manda, perderá su motivación intrínseca y caerá en la rutina que traerá consigo, tarde o temprano la mediocridad, la falta de diferenciación en el mercado y su consecuente lucha, no ya por el liderazgo, sino por la mera supervivencia, se acabará imponiendo.

¿Todo el mundo es inusual?

Haciendo una definición muy genérica, decimos que una persona es inusual cuando nos demuestra que es capaz de sorprendernos gratamente al resolver problemas complejos de forma creativa. No lo hace por casualidad, sino que es capaz de repetirlo intencionadamente, aunque no cobre por ello. Una persona inusual es capaz de resolver problemas complejos con buenas ideas. No sólo genera la idea, implementa la solución.

Crear es pensar, innovar es actuar. Las dos cosas son necesarias, pero sin la segunda, la primera no sirve de nada.

¿Esto lo hace todo el mundo? Pues sí, pero algunos más que otros. La creatividad es una capacidad innata del ser humano, todos la usamos en un momento u otro. Cuando tenemos problemas pensamos cómo resolverlos de la mejor manera posible, en la medida que somos capaces de generar alternativas, estamos usando nuestra capacidad creativa. En la medida que somos capaces de elegir intencionadamente la mejor opción y  de llevarla a cabo con éxito, estamos actuando de manera “inusual.”

Lo que sucede es que la creatividad es una capacidad intelectual y funciona como un músculo, si no la usamos se atrofia; si la ejercitamos crece.

Por ello algunas personas están más en forma que otras. Por ello ser inusual no es binario (si/no) es una cualidad que tiene grados, somos más o menos inusuales en función del reto y el contexto al que nos enfrontamos y de nuestras capacidad de encontrar e implementar la mejor solución.

Muchas personas cuando están en el trabajo inhiben su capacidad creativa porque se han acostumbrado a “no pensar” sino a hacer los que se les dice. Todavía existen empresas con una fuerte cultura “Taylorista” que les dicen (implícita o explícitamente) a sus colaboradores “Tú no estás aquí para pensar, estás aquí para trabajar.” Esto hace que mucha gente desconecte su capacidad creativa e innovadora y prefiera adaptarse o conformarse al entorno. Se han convencido de que no le han contratado para crear, sino para hacer lo que se les mande. Así que intentan vivir con esta idea: “si no puedes hacer lo que te gusta, al menos intenta que te guste lo que haces.” Las empresas para las que trabajan deberían hacer suya esta frase de Steve Jobs:

“Es absurdo contratar a gente para decirles lo que tienen que hacer, nosotros preferimos contratar a gente para que nos diga lo que tenemos que hacer.”

¿Es una pena que haya tanto talento desaprovechado verdad? Gente con capacidad creativa e innovadora que está resignada a trabajar en algo que no les hace sentir realizados, y no encuentran ni el momento ni la manera de dar el paso y atreverse a hacer lo que realmente desean.

¿Cómo saber hasta qué punto alguien es inusual?

Todos conocemos gente así aunque no les llamemos inusuales, todos hemos trabajado alguna vez con alguien que  aportaba mucho valor, que brillaba en su entorno, que conseguía el reconocimiento espontáneo de la gente porque su contribución era incuestionable. Esta personas son ideales para encargarles trabajos críticos de importancia estratégica para la empresa. El problema, como su propio nombre indica, es que los inusuales son escasos, muy poco frecuentes.

La consecuencia es que muchos proyectos de innovación creativa acaban en manos de gente que no está capacitada y/o motivada para llevarlos a buen puerto.

El resultado los proyectos acaban fracasando, o resultando mediocres, simplemente porque no se los hemos encargado a un equipo cualificado. Piénsalo bien, la próxima vez que necesites encargar un proyecto clave a un equipo, asegúrate primero de que está capacitado y motivado.

Para ello analiza los siguientes aspectos:

  • Conocimientos y experiencias de la persona; qué sabe, y qué sabe hacer.
  • Habilidades y destrezas; qué hace muy bien y en qué destaca especialmente.
  • Valores, actitudes y conducta; qué cree, cómo se relaciona con el equipo y cuál es su grado de influencia en éste.

Aspirar – saber — conocimientos

Toda persona inusual tiene un sentido de la curiosidad muy desarrollado, todo le interesa porque todo le ayuda a aprender y a relacionar lo que ya sabe, con nuevos conocimientos. Todo inusual tiene facilidad y motivación para aprender. Pero además es alguien que no hace falta que le digan lo que tiene que hacer, tiene un motor interno propio, es una persona proactiva, todo lo que hace, incluso a veces sin darse cuenta es emprender.

Aunque no tenga su propia empresa y trabaje para un tercero, un inusual se toma su trabajo como si fuera su propio negocio, necesita hacerlo bien porque tiene un sentido de auto exigencia muy desarrollado y eso le hace sentirse realizado. Sigue el principio “lo que hagas, hazlo bien y no te metas en nada que no sepas lo suficiente.”

Transpirar – saber hacer — experiencias

Los inusuales no intentan que les guste lo que hacen; hacen lo que les gusta. Por ello se les pasan las horas más rápido, son capaces de producir más y con más calidad, porque lo hacen con más a gusto. Confucio ya decía “encuentra un trabajo que te guste y dejarás de trabajar para siempre” porque ya no supondrá un esfuerzo hacerlo.

La otra capacidad de esta segunda dimensión es mucho menos frecuente que encontrar a alguien que le guste lo que hace, porque se trata de ser capaz de compartir. Seguro que conoces a personas que son auténticas cracks en lo que hacen, pero que no son capaces de engranarse en un equipo y compartir. Ya sea por puro egoísmo, o simplemente porque no están acostumbradas a hacerlo.

El tema es que hoy en día las empresas no necesitan genios ni gente perfecta, la mínima unidad de valor hoy en día ya no es el profesional, sino el equipo. Y si alguien es muy bueno en algo, pero no es capaz de compartir, de crecer y hacer crecer con ello. No nos sirve.

Conspirar – querer hacer – actitudes y comportamientos

Hay muchos buenos profesionales que saben mucho, y que son auténticos cracks en lo suyo, pero cuando les sacas de su entorno natural, se pierden. Por ejemplo, pasa mucho con algunos informáticos; parecen ser de una casta especial, sólo se entienden entre ellos, como si hablaran en otro idioma. Pero no es problema exclusivo de los técnicos, también sucede con los analistas de datos, con los diseñadores, abogados, financieros, etc

Cuanto más específica es una disciplina, más difícil es que los profesionales que la practican sean capaces de ver más allá de su propia actividad. De hecho es que les importa muy poco el resultado final, se centran  en lo suyo y el resto parece no importarles.

Lo inusual es encontrar gente anfibia; que sepa mucho de lo suyo y no pierda de vista el propósito del proyecto que trasciende a su propio trabajo. Gente capaz de salir de los silos, de conectar y empatizar con gente ajena a su entorno natural. Gente con la habilidad de comunicar su punto de vista y de aceptar críticas constructivas para crecer a partir de ellas.

La comunicación es una de las capacidades más críticas de cualquier profesión y os aseguro que no conozco ni una sola persona inusual de la que no pueda decir que tiene la habilidad de transmitir lo que piensa y lo que siente.

Inspirar – poder hacer — valores y convicciones

La esencia del liderazgo es la capacidad de inspirar a otros. Todo inusual es capaz de influir positivamente en su entorno de trabajo y de ganarse el reconocimiento de sus compañeros porque predica con el ejemplo.  El líder no es quien manda, es quien ayuda, protege y sirve a su equipo. A veces el líder es también el “jefe” formal, pero en otras muchas no lo es. Los inusuales tienden a ser personas que ejercen una influencia positiva en su entorno de trabajo porque son capaces de enseñar a otros a crecer. No se guardan la información para ellos, la comparten porque no lo ven como un riesgo, sino como algo bueno para todos. Si eres inusual, eres un referente, y tienes claros tus referentes. Infundes ánimo en la gente que trabaja contigo y si hay un problema, todos saben que pueden contar contigo.

Como ves, ser inusual es algo poco frecuente. La buena noticia es que para ser inusual no hay que ser perfecto, basta con tener claro que quieres hacer, por qué y ponerte a ello. El resto viene solo, es una cuestión de tenacidad y de ir creciendo en cada una de estas áreas.
Como ya he comentado antes, ser inusual no es ser mejor, es ser consciente de tu competencia creativa y tener la oportunidad de aplicarla para superar retos reales, hablo de acciones no sólo de ideas. Hay mucha gente creativa, pero encontrar gente capaz de generar buenas ideas y llevarlas a cabo con éxito, es realmente difícil hoy en día. ¡Buena suerte en tu búsqueda!



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